




Tru By Hilton Montréal centre-ville
Sala de juegos y buffet de desayuno en el centro
Sobre este hotel
El Tru By Hilton Montreal Centre-ville ofrece habitaciones con aire acondicionado, baños privados, escritorio de trabajo, frigorífico y televisor, además de wifi gratis en toda la propiedad. Un gimnasio y una sala de juegos completan las instalaciones in situ, un dúo poco habitual que da al alojamiento un carácter algo distinto de un hotel de negocios estándar. Se sirve un buffet de desayuno continental cada día, con bollería fresca, tortitas, quesos, fruta y zumo, cubriendo las mañanas de carrera temprana sin buscar en el centro. La Place des Arts queda a trece minutos a pie y la playa de la Torre del Reloj a 1,8 kilómetros más, y el aeropuerto Montreal-Saint-Hubert está a catorce kilómetros para planificar el trayecto de llegada.
- Buffet de desayuno
- Sala de juegos
- Gimnasio
- Emplazamiento central
Nuestra opinión
Este alojamiento conviene a quien quiera una estancia práctica en el centro con un desayuno realmente bueno incluido y una sala de juegos para una noche tranquila. El gimnasio también cubre un entrenamiento básico. Quien priorice el paseo más corto hasta la Place des Arts debería comparar primero los trece minutos a pie con un hotel más céntrico.
- ✓Toma el buffet de desayuno continental antes de una sesión matinal, un surtido realmente más completo que una simple opción continental en otro sitio.
- ✓Usa la sala de juegos para una noche relajada, una comodidad poco habitual que distingue de verdad a este alojamiento de un hotel estándar del centro.
- ✓Prevé el paseo de trece minutos hasta la Place des Arts en tus planes de noche si te diriges a esa parte del centro.
Por qué nos gusta
- Buffet de desayuno continental servido cada día
- Sala de juegos para una noche relajada
- Gimnasio para un entrenamiento básico
- Habitaciones prácticas y bien equipadas en el centro
Por qué encanta a los viajerosEl buffet de desayuno resultó ser realmente superior al simple surtido continental que esperábamos, bollería fresca y tortitas antes de una mañana temprana en el circuito. La sala de juegos nos dio algo que hacer la única noche que nos quedamos dentro en vez de enfrentarnos a la multitud de la semana más ajetreada del centro. Reservaríamos la misma habitación de nuevo solo por ese desayuno en un futuro viaje a Montreal.